lunes, 30 de agosto de 2010

Trastornos mentales diagnosticados en neonatos y otras noticias de actualidad







Psiquiatras de varias clínicas de salud mental ubicadas en diversas ciudades de Estados Unidos están recientemente -y de modo cada vez más común-  diagnosticando trastornos como Déficit de Atención e Hiperactividad y Trastorno Bipolar en criaturas aún antes de nacer. Otro diagnóstico de flamante introducción, pero de notorio ascenso, es el novedoso Trastorno de Estrés Pretraumático (perspicazmente justificado en el hecho de que estos pobres fetos llegarán a sufrir el muy estresante proceso de nacer).

En otro ángulo de la información,  se ha informado que el conocido psiquiatra Gordon Crumgranit, aficionado a la astronomía en sus escasos ratos libres, ha descubierto desde el Observatorio Público de Winkenblinken un planeta hasta hoy desconocido, orbitando alrededor de una estrella similar al sol. Un dato muy llamativo del nuevo astro es su muy irregular trayectoria, la cual ha sido explicada por el psiquiatra-astrónomo como originada en un disbalance químico bajo su superficie (probablemente de serotonina): "no puede ser otra la causa sino algo que se halla en el interior del mismo planeta, pues los planetas normales no se comportan así", afirmó Crumgranit, a la vez que deslizaba su deseo de nominar tentativamente al nuevo planeta como "Pfizer-Glaxo".

Y luego de la pausa comercial, viene una apasionante y dramática historia de la vida real: el grupo de psiquiatras que lucha denodadamente por cambiar a un foco. No cambien de canal.


ENLACE:

- Estas y otras noticias de palpitante actualidad, en The Spoof, (con la siempre útil advertencia acerca de la naturaleza de cada reportaje).


sábado, 28 de agosto de 2010

'Morbid Anatomy': travesía por el cuerpo






En la imagen: Dermografismo en una dama con esquizofrenia catatónica.
En la espalda se lee: "demence precoce".


Para todos aquellos que disfrutan con iconografías inusuales o pretéritas, con imágenes desconcertantes y que permiten asomarnos como por el ojo de una cerradura a otros ámbitos, secretos u olvidados, ésta es una página muy recomendable. Sin duda, no se puede perder nunca el placer de los ojos, como en aquellos libros de la infancia con sólo ilustraciones, muchas ilustraciones, sin estos signos extraños y pequeñitos arracimados en renglones.

Inolvidable sobresalto aquel de todo estudiante de medicina cuando va a acercarse al cadáver que disecará, separado de uno por apenas inasible límite. Y luego cuerpos vivos y desnudos son auscultados en busca de ecos y quejidos misteriosos, son mirados y palpados en pos de lo ido o lo advenido. Observar, asomarse, espiar, mirar y mirarse. Todo ello se actualiza de algún modo en esta página.

Reza el slogan de Morbid Anatomy: "Surveying the interstices of Art and Medicine, Death and Culture". Y vaya que hay intersticios mil. Bienvenidos sean, entre las rocas megalíticas y ciclópeas de hard science. El bichito de la curiosidad que siempre nos parasita, estará de plácemes hurgando tales húmedas y umbrosas rendijas. Hay que dejarlo ser.



ENLACE:




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jueves, 26 de agosto de 2010

"El Alienista", de Joaquim Machado de Assis






Simão Bacamarte, el alienista.

Debo a Miguel, de las islas Baleares, y Jony Benítez, de España continental, dilectos colegas y bloguistas ellos, la noticia del relato espléndido de Joaquim Machado de Assis (Brasil, 1839-1908). Y es necesario que sea efusivo el agradecimiento por tal noticia.

Pues "El alienista" no es sólo una obra muy disfrutable y de fija recordación, además de poseedora de fino humor e inteligente sátira sobre la escena costumbrista del Brasil colonial del siglo XIX, sino una brillante metáfora sobre muchos de los despropósitos de la psiquiatría y sus confusiones y también sus miserias.

Como dice Tola de Habich, prologuista de una reciente edición mexicana de 'El Alienista':

"El alienista muestra en sus pocas páginas un resumen de las principales preocupaciones no exteriorizadas de Machado de Assis. La identidad, la separación entre lo normal y lo anormal, la lucha y los trasfondos políticos, la relación matrimonial, la amistad, las preocupaciones sociales, el dinero, el status."

"La historia, en su línea central, resulta graciosa y simple: un médico brasileño, graduado en Lisboa, rechaza las propuestas de ser médico de la corte o catedrático universitario para regresar a su pueblo natal y dedicarse al estudio y la experimentación científica. Su especialidad es la psiquiatría. Con el fin de estudiar y remediar los males de la locura, construye un manicomio, la Casa Verde, en la más bella calle de Itaguaí, y se le abren cincuenta ventanas, pintadas de verde en cada cara del edificio. Con la subvención del Ayuntamiento y el pago de los internados pudientes, se inicia la gran obra. Pero adicinalmente a la línea argumental principal,  Machado de Assis le va creando una serie de envolturas -que ahora suele llamarse la técnica narrativa “cebolla” o “reloj de arena”- para crear un denso y subterráneo mundo de conflictos humanos y sociales. A pesar de que haberse calificado la obra como precursora de la antipsiquiatría -“el loco es loco porque así se le define”-, El alienista es algo más, bastante más que una historia médica."

"El lector sonríe ante lo que le van contando con un tono amable, elegante, sin altibajos, suave e inalterable, sin exclamaciones o juicios morales, en lo que todo se desenvuelve como si fuera una broma. Pero al final resulta que el loquero era .... Y se cierra el libro."






Muy reveladora -como botón de muestra- es la escena en que parte del pueblo se amotina a las puertas del manicomio y el Doctor Simão Bacamarte, el alienista, emerge hierático a su alto balcón para dirigirse a la masa que cuestiona su proceder y sus métodos:

"Señores míos, la ciencia es cosa seria y merece ser tratada con seriedad. No doy razón de mis actos de alienista ante nadie, excepción hecha de los maestros y de Dios. (...) Podría invitar a algunos de ustedes, en representación de los restantes, a venir conmigo para ver a los dementes recluidos; pero no lo hago porque sería darles la razón de mi sistema, lo que no haré ante legos ni rebeldes."


Ejem... ¿Déjà vu?

_____________
(Las ilustraciones son de la versión en historieta de 'O Alienista',  por Fábio Moon y Gabriel Bá).


ENLACES:

- Lea "El Alienista" -sin descargar- desde Ciudad Seva.

- Miskolci R. Machado de Assis, o outsider estabelecido. Sociologias (Porto Alegre) 2006;  15.  doi: 10.1590/S1517-45222006000100013  (En portugués)

- Otra versión de la obra y comentarios, en uno de los blogs de Tola de Habich: 'Dando vueltas por el mundo.'



martes, 24 de agosto de 2010

'El suicidio de Dorothy Hale', por Frida Kahlo








Por supuesto, la historia de este cuadro no es desconocida. Describe el suicidio de Dorothy Hale, voluntariosa aspirante a actriz neoyorquina  quien se lanzó en 1938 desde la ventana de su apartamento frente al Central Park, en el piso 16 de Hampshire House. La obra fue encargada a Frida Kahlo por una amiga de la difunta quien resultó horrorizada por la crudeza del óleo planteado como un 'retablo', uso latinoamericano que describe lo más gráficamente posible una escena sacra o milagrosa, incluso con retórica descripción verbal adrede.

Ciertamente, la defenestración, en cuanto suicidio, es sustancia trágica. Y frívolo sería arriesgar alusivas  metáforas baladíes.

La defenestración, en cuanto objeto pictórico, posee en este caso la interesante historia detrás del cuadro mencionado y que puede revisarse aquí.

La defenestración, en cuanto dato duro, no necesariamente predice mayor letalidad suicida, teniendo en cuenta, obvio es, la altura del salto -no es igual un piso tres que un piso trece-. Así nos informa el enlace del BMJ (Runeson B y cols. Method of attempted suicide as predictor of subsequent successful suicide: national long term cohort study) que nos alcanza Nietos de Kraepelin, -ahora ya no en Canarias sino nuevamente desde Canadá, y que por el periplo se hizo bastante extrañar -.

La defenestración, en cuanto resonante noticia, puede evocar la impactante imagen de 'The Falling Man'; aunque su trágico motivo quizá no era precisamente el suicida, igualmente inevitable fue el exitus letalis.

El encargado de matizar la nota sombría es, como otras veces, el Diccionario de la Real Academia, quien nos recuerda que defenestrar significa también destituir o expulsar de un cargo a alguien (no por una ventana, claro, pero con el mismo brío tal vez a un burócrata entornillado al puesto, en imagen digna también de pintorescos retablos). 



ENLACE:

- 'El suicidio de Dorothy Hale' en el Phoenix Museum of Arts.



Otras entradas relacionadas en el blog:

- Defenestraciones y fenestras

- Un peatón fallece tras caerle encima una suicida lanzada desde 8° piso


domingo, 22 de agosto de 2010

Nuevos 'casos' de TDAH del adulto




(Pinche con el ratón para ver la imagen grande)



Como todos sabemos, el Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) del adulto es el diagnóstico que está de moda: posiblemente sea "un enorme y oculto problema de salud pública" o acabe convirtiéndose en 'la epidemia silenciosa del siglo XXI' u otros grandilocuentes términos de la jerigonza que se estila para los novedosos diagnósticos de los que no nos habíamos dado cuenta antes teniéndolos ante nuestras mismísimas narices. Imagínense.

Por supuesto, para coadyuvar a su diagnóstico se distribuyen graciosamente diversas pruebas y encuestas impresas. Uno de los más empleados en nuestro medio es el test que aparece arriba. Como se puede apreciar, ostenta el enorme prestigio de enarbolar las siglas de la Organización Mundial de la Salud (y, discretamente, la publicidad de la casa farmacéutica que elabora un fármaco para el TDAH en el reverso).

Lejos hállome de estar en capacidad de discutir las propiedades psicométricas del test. Sólo puedo exiguamente comentar que ningún test es diagnóstico por sí mismo sino que exige además la evaluación clínica meticulosa del facultativo. Aún resultados positivos (como cuatro o más respuestas que se ubiquen en las zonas sombreadas del test de TDAH que comentamos), sólo significan que la persona deberá ser evaluada por el especialista quien dirimirá si es un 'falso positivo', ergo, una persona que pese a resultar positiva al test lo es por otras causas y no por TDAH, o un ''positivo verdadero'.

Sea mencionado como ejemplo el caso de una bella y joven dama que llegó llorosa a la consulta con el mencionado test empapado en sus cristalinas lágrimas pues sus respuestas habían sido:

- ¿Con qué frecuencia tiene dificultad para acabar con los detalles finales de un proyecto después de haber hecho las partes difíciles? (A VECES)


- ¿Con qué frecuencia tiene dificultad para ordenar las cosas cuando está realizando una tarea que requiere organización? (A VECES)


- Cuando tiene una actividad que requiere que usted piense mucho ¿con qué frecuencia la evita o la deja para después? (FRECUENTEMENTE)


- ¿Con qué frecuencia mueve o agita sus manos o sus pies cuando tiene que permanecer sentado(a) por mucho tiempo? (FRECUENTEMENTE)

A lo largo de la entrevista que realizamos fueron discurriendo las características anancásticas de su personalidad que la llevaban a dilatar al máximo la finalización de sus quehaceres por temor de enfrentarse a la temida imperfección, lo mismo podía aplicarse a la ansiedad ante tareas que le exigían pensar mucho, de modo que ella solía incumplir con la sabia máxima de 'no dejes para mañana lo que puedes hacer para hoy'. Inocultable era además la sintomatología depresiva -previsible producto de su inveterada ansiedad- que la hacía más agria y dura en la evaluación de su desempeño además de afectar su capacidad atencional y mnésica, al punto que al ser preguntada por la dificultad para ordenar las cosas y sus habilidades de organización, su respuesta era dura e intolerante consigo misma. (Por lo demás, fíjense, ¿quién a veces no ha tenido dificultad para ordenar las cosas cuando está realizando una tarea que requiere organización?) No sé si requiere mayor comentario el perspicacísimo criterio de 'mover manos o pies si se permanece sentado por mucho tiempo' tratándose  de personas ansiosas en sumo grado.

El quid no radica en si puede o no existir el TDAH del adulto. Sino que a este paso de todas formas lo 'haremos' existir. Porque, claro, no es que uno sea casquivano o veleidoso, pero ante un test como éste: ¿quién se resistirá a detectar y tratar su primer caso de TDAH del adulto si por doquier se proclama que es 'un enorme y oculto problema de salud pública' e indiscutiblemente 'la epidemia silenciosa del siglo XXI'?



ENLACE:

- Los días de la terapia de pareja están contados: el TDAH (del adulto) puede destruir matrimonios.



Otras entradas relacionadas en el blog:

- El muchacho que no tenía TDAH del adulto

sábado, 21 de agosto de 2010

jueves, 19 de agosto de 2010

Jaspers dixit





Roland Wilkie, Sexual Pain. (1995)




"El enfermo mental no es para nosotros meramente una realidad empírica. (…) no sólo es significativo como un árbol o un tigre, sino especialmente, porque es un ser humano. Lo que experimentamos metafísicamente frente a su significación no es asunto de la ciencia psicopatológica: (…) lo psicótico puede llegar a ser una imagen de todo ser humano (…); en los individuos que enferman se muestra una hondura que no pertenece a la enfermedad como objeto empírico de investigación, sino a esos individuos en su historicidad; y se presenta como una multitud de contenidos en la realidad psicótica que son a su vez los problemas básicos del filosofar: la nada, lo simplemente destructor, lo amorfo, la muerte.

Las posibilidades humanas extremas se vuelven aquí reales en la eclosión a través de todos los límites que se ocultan, apaciguadores, formativos y conclusivos de la existencia. No puede ocurrir sino que el filósofo quede  toda su vida como hechizado en nosotros por esa  realidad ..."



Karl Jaspers
Psicopatología General
(Trad. de Saubidet y Santillán)




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martes, 17 de agosto de 2010

'Nadie se ha atrevido', un poema de Jesús Mellado & la Asociación Alonso Quijano





Stanley Lench. The Evil Ones of Art. (1978)




NADIE SE HA ATREVIDO



Nadie se ha atrevido a llamarme loco
aunque fuera la pista más certera
que podían seguir, han preferido
ponerme en el lugar que a cada cual
le hubiera gustado estar.
Por una obsesión que me impulsa
a cambiarme de acera y cuando
estoy en ella me empuja a ir a la otra,
ellos sólo ven una maniobra de despiste,
una estrategia técnica para dar de lado
a los enemigos que me acechan
como felinos por todas partes.


Ni ven, ni quieren reconocer
mi desequilibrio mental. Mi estado de
ansiedad y mi tic nervioso
son gestos en clave que sólo conocen
los agentes secretos especializados.
Cuando por mi desequilibrio
hablo sólo, piensan que estoy hablando
por teléfono, por un móvil de última
generación, nadie sospecha que voy
de mal en peor. Todos creen ver en mí
lo que ellos no han sido, lo que a ellos
les hubiera gustado ser. En lugar de
tildarme de loco que es lo que soy,
dicen que soy el tipo de hombre
que hace falta a un país.


Una vez por semana entro y salgo
en un elegante portal con fachada
barroca y portero uniformado en la puerta.
Accidentalmente me han visto salir
con una mujer joven y atractiva y han pensado
que era mi contacto en la capital,
nadie ha imaginado que era mi psiquiatra.


 Por eso han creído ver en ella -ojalá- en su
sonrisa dulce y en su expresión de ternura
un cómplice o una amante. Algunas veces
me alargaba un pequeño paquete y creían
que eran instrucciones secretas para un plan B.
Eran muestras de medicamentos que me
regalaba, antidepresivos y tranquilizantes.





Nick Blinko. The Watchers. (1998)


El logrado poema que transcribimos, de autoría del madrileño Jesús Mellado, fue galardonado en el III Certamen Poético Internacional de la Asociación Alonso Quijano. ¿Y qué es la Asociación Alonso Quijano?

En su página eléctrónica (cuyo lema reza: Una web para pensar, acompañar y ayudar en la experiencia de la locura) leemos cómo surgió:  "En 1994, aproximadamente, un grupo de pacientes de un hospital de día, tras su alta, se hicieron una serie de propuestas heterogéneas -hacer un programa de radio, organizar debates y así...- que en el fondo no eran otra cosa que un medio de mantener los lazos de amistad y solidaridad que habían establecido entre si.

Pidieron un poco de ayuda -no necesitaban mucha- para organizarse. La gerencia del Hospital les dejaba el local una vez por semana, un conocido locutor de radio les regaló su vieja emisora pirata, fijaron una modesta cuota, y un par de profesionales se quedaba con ellos, más por amistad y por pasar el rato que para nada en concreto. Y así surgió el club "Los del cuatro a la seis", como decidieron autodenominarse.

Luego, proyectos. Un fancine periódico -que resultó más bien aperiódico-, fiestas de vez en cuando, actos culturales, y así. Luego, viendo que la cosa duraba, se les propuso organizar una asociación. Y se llamó Asociación Alonso Quijano."

No podían, qué duda cabe, haber escogido nombre mejor. Iniciativa es ésta que genera entusiasmo y optimismo como experiencia de rehabilitación de personas afectadas por problemas psiquiátricos, ya dando seguros pasos más allá de la tutela del establecimiento de salud. Albricias. Y a ver si nos dejamos contagiar de este pundonor por aquí.



ENLACES:

- Los poemas premiados en el III Certamen Poético Internacional Alonso Quijano.

- El blog de la Asociación Alonso Quijano: Blogura.

lunes, 16 de agosto de 2010

La frase del día





"All uniquely human phenomena are expressed in soft clinical data and (...) ignoring them creates a biostatistical clinical science that is deliberately dehumanized."

Feinstein A. Clinimetrics.
Yale University Press, 1987.







Alvan R. Feinstein (1926-2001), no fue, en modo alguno, un advenedizo de la ciencia o un ignorante oscurantista o un termocéfalo resentido. Todo lo contrario: fue uno de los fundadores de la epidemiología clínica actual y un indiscutible Maestro. Su aserto no debiera ser entendido como un denuesto sino como una prevención sabia e imprescindible (y en el contexto de la simpática imagen anterior).  




ENLACES:

- Ponce de León S. Alvan Feinstein o el renacimiento de la clínica.  Salud Pública Méx. 2002; 44: doi: 10.1590/S0036-36342002000100011 

- Awad AG. Subjective response to neuroleptics in schizophrenia. Schizophr Bull. 1993; 19 (3): 609-18. (Donde leímos la cita).

domingo, 15 de agosto de 2010

Un consultorio psiquiátrico no tiene obligadamente que ser...







No, no se trata de apabullar al recién llegado a la consulta con definiciones y compromisos. Buen rato lleva 'romper el hielo' que trae el paciente -o cliente, o usuario- desde la época geológica en que empezó a considerar ir al psiquiatra y el momento definitivo de la consulta presente. Pero uno puede intuir la concepción que se trae a la consulta e ir morigerándola, dándole perspectiva.

Un repetido consejo amical o familiar dado a quien va al psiquiatra es: "tienes que contárselo todo para que te pueda ayudar". El paciente ansioso, anancástico, se angustia: ¿hasta las refistolerías sexuales?, ¿incluso las menudencias de entrecasa?, ¿los entresijos más íntimos?  Si se aprecia el tartamudeo que precede a esta cuita se puede calmar al paciente invitándole a que se fije que no estamos en un confesionario: si es importante, que mencione lo que crea pertinente, si no, ya habrá oportunidad más adelante. La confianza de la relación médico-paciente seguramente lo facilitará -ojalá-.

Se suscita también con frecuencia la acusación -abierta o encubierta-, el señalamiento, la enzarzada búsqueda del culpable de la depresión, del culpable de la psicosis, del culpable de la neurosis. Clima tenso, por cierto, sea que estén presentes los inculpados o, lo que puede ser peor, parezca que el psiquiatra detenta el rol de acusador. Distiende el clima rogar que los presentes se fijen que no nos hallamos en una comisaría y menos en un juzgado. Ya se abordará el tema de la 'culpabilidad' en el momento propicio.

Ya Shem ha afirmado que: "...los pacientes no toman su medicación en el cincuenta por ciento de los casos, (...) la única razón por la que la toman es la buena relación que tienen con su médico."  Y dado el extendido juicio que estipula que los psiquiatras sólo recetan pastillas, no está demás aclarar a la persona que nos está consultando que no es así necesariamente -y no por el chiste fácil de que a veces recetamos ampollas, vaya-.  Pero sobre todo en la circunstancia en que se ha prescrito alguno, además de las orientaciones generales sobre la prescripción, puede ser lenitivo aclararle al paciente que aún si no se cumple la medicación, el médico no se va a enojar, que son pastillas y no hostias. No son sagradas. Ni debe desanimarse de acudir a su cita posterior por el sólo hecho de no haber cumplido la indicación. Aquí va bien comentar que no hay una máquina dispensadora de pastillas en el consultorio -siempre y cuando uno no se haya convertido en eso, claro está-.


sábado, 14 de agosto de 2010

Ayer fue día de triskaidekafobia







Siguiendo con la trivia a la que somos tan afectos, hoy hablaremos de la Triskaidekafobia.

El peculiar nombre deviene de las raíces griegas que designan a la fobia al número 13. Paraskavedekatriafobia es el indigesto nombre asignado a la fobia al viernes 13 -y hay una sutileza semejante para los martes con esa fecha-. (Ya Ribot a fines del siglo XIX había criticado este abuso de términos 'pseudogriegos' para cada supuesta fobia).

No podrá pasar inadvertido que hemos dejado pasar adrede la fecha de ayer con este alusivo apunte para sustraernos eficazmente a su deletéreo influjo.

Por supuesto, no puede soslayarse tampoco que más que una fobia (fobia entendida como un miedo irracional y desproporcionado), la Triskaidekafobia ahora ha devenido esencialmente en un diseminado pensamiento de carácter obsesivo y supersticioso. Al punto que se afirma, en Norteamérica -ellos siempre tan pragmáticos en la cuantificación de sus pesares- se pierden muchos millones de dólares por viajes aéreos o negocios suspendidos por caer en un día como ayer, viernes 13.

-El vocablo 'fobia' ha devenido también en, multiplicidad semántica, alusión a odio, aversión y rechazo, como en 'xenofobia'; pero este es otro asunto ya-.

Jaspers había afirmado que "el delirio es la manifestación mórbida del conocimiento respecto a la realidad empírica; como la superstición y la fe respecto a la realidad metafísica", y sin duda es así, pero la superstición sigue gozando de buena salud y, tal vez por algun tiempo, así siga siendo.

Y no sólo por la ignorancia de la gente y su flagrante incultura que apela al pensamiento mágico -aunque no sean indígenas de tribus extraviadas de África y América-, sino porque lo contrario del pensamiento mágico no es el pensamiento lógico, como fácilmente pudiera creerse. Y es que el pensamiento mágico (en el que pensamientos y palabras adquieren el poder de causar o prevenir eventos, sin que medien acciones físicas entre los elementos descritos y el evento) es omnipotente. Y emerge en situaciones de miedo y temor por causa evidente, o ante la inalienablemente humana angustia sobre lo desconocido -aún en el más civilizado de los prójimos-.

Pensamiento mágico y pensamiento lógico no pueden ser vistos apenas de dicotómico y maniqueo modo. No hay sólo ditirambos o diatribas, menos ante la penosa constatación de las incertidumbres.

Hasta Skinner había demostrado -en un experimento discutido y discutible, claro- que los animales también pueden adoptar conductas 'supersticiosas' por mera asociación casual entre una conducta inespecífica, como levantar una pata, y un desenlace deseado, la aparición de comida desde el dispensador en la jaula.

Y en su misma naturaleza fisiopatológica -he aquí el apunte neurobiológico, imprescindible en todo comentario que presuma de elegante- la ansiedad puede discriminarse entre aquella representada por el pánico y la fobia -con su cortejo de tormentos somáticos y actividad desarreglada en la amígdala- y aquella dominada por la preocupación, la aprensión y el pensamiento catastrófico -con asiento en circuitos córtico-estriado-tálamo-corticales-.  Al final, si bien hay distingos, también hay comunes rasgos. Las obsesiones, fenómenos que lindan con la ansiedad, esbozan rezagos de conductas atávicas como la agresión, el aliñamiento, el aprovisionamiento, el orden y el temor, la verificación y el escrúpulo, entes todos que incuestionablemente albergan una función básica y necesaria para la supervivencia y el bienestar. Por ello la psicopatología clásica solía adscribir a las fobias como variedad de pensamiento obsesivo en las que lo principal era el aspecto afectivo en forma de temor.

Así vendríamos a considerar las 'fobias obsesivas', aquellas que, a diferencia de las fobias simples, son más complejas, invasivas, involucran temores mágicos y el desencadenante es interno -no como la fobia a las arañas o a las alturas o la sangre, por ejemplo, en que lo es externo-. En estas fobias obsesivas usualmente no se producen crisis pánicas, las conductas evitativas son inútiles y los actos destinados a conjurarlas se constituyen en rituales peculiares, independientes del temor.

Tal parece ser la triskaidekafobia, aunque en la mayoría de casos, en honor a la verdad,  no pasa de inofensiva cábala, simple guiño a la divinidad o a su ausencia, breve rito estereotipado ante el inabordable temor que, en mayor o menor medida, a todos nos invade ante el futuro y el azar. El tema es amplio pero sea excusado el apocamiento del bloguista -pues ya van 12 párrafos-.


ENLACES:

- Friday the 13th Superstitions Rooted in Bible and More, en National Geographic Daily News.

- Imperdible y magistral entrada del Dr. Franciso Traver,  donde dice bien lo que aquí se dijo mal: Pulseras milagrosas. (En La Nodriza de las Hadas y el Rey Carmesí).



Otras entradas relacionadas en el blog:

- Catarsis: un libro de Andrzej Szczeklik sobre el arte de la medicina

viernes, 13 de agosto de 2010

Los enemigos de Batman son psiquiatras







Cualquier conocedor de historietas sabe de sobra que muchos de los enemigos de Batman son psiquiatras y psicólogos. De hecho, en la mayoría de cómics, si aparece un psicólogo o un psiquiatra, lo hace protagonizando briosamente el papel de malo de la película historieta.

Aunque se ha argüido que el estigma acerca de la enfermedad mental también se disemina hacia quienes se dedican a su atención y estudio, seguramente hay razones independientes de ello para la peculiar fama de los profesionales de la salud mental, que merecen ser analizadas.

Como me precio de ser un bloguista serio,  no voy a abundar en las hipotéticas razones del ser para tales estereotipados personajes de historietas. Pero como este blog, tantas veces no logra ser serio, habrá que proponerse el buen deseo de estudiar a fondo no la historia sino la 'Historieta Psiquiátrica', con una pertinente divagación acerca del psiquiatra y su vocación de antihéroe.



ENLACE:


miércoles, 11 de agosto de 2010

La esquizofrenia en primera persona, desde 'Schizophrenia Bulletin'







E. Schiele, Autorretrato pellizcándose la mejilla, 1910.


Kurt Snyder padece esquizofrenia paranoide y cuenta su verdad, no en un cuaderno ajado y que acabará arrumado displicentemente en la gaveta inferior del escritorio de su psiquiatra. Su testimonio aparece en las primeras páginas de la revista Schizophrenia Bulletin.

Por supuesto, Kurt Snyder es un seudónimo. Un seudónimo pero a la vez un guiño de homenaje a Kurt Schneider, el famoso psiquiatra y psicopatólogo alemán  que describió los síntomas de la esquizofrenia que hoy llevan su nombre.

El Dr. Benjamin Gray -sí, el Doctor B.G.- es un investigador y profesor del área de la salud mental que también desarrolló un proceso esquizofrénico y estuvo hospitalizado y vivió en carne propia las experiencias que antes había visto como sucesos librescos. Encabeza las primeras frases de su relato con el dicterio de Szasz: "Si le hablas a Dios, es que oras; si Dios te habla, es que tienes esquizofrenia". Posteriormente relata algunas estrategias de supervivencia durante su internamiento psiquiátrico: "Nunca admitas que escuchas voces, nunca les contestes, haz exactamente lo que te ordena el personal sanitario o parecerás enfermo; nunca cuestiones tu diagnóstico ni muestres desacuerdo con tu psiquiatra, y cumple y admite tu enfermedad o jamás saldrás de alta..."

El Dr. B.G. más adelante abunda: "Lo que quiero sobre todo resaltar es que las voces -las alucinaciones- eran silenciadas y despreciadas como simples locuras, manejadas sólo mediante el tratamiento médico y por lo tanto no abordadas en términos humanos y empáticos que hubiesen permitido afrontar la raíz y causa de los problemas, lo que a su vez habría facilitado poder ayudar mejor a las personas, auxiliarlas más profunda y sabiamente respecto a sus voces alucinatorias."

El relato del Doctor B.G. aparece en la sección: First Person Account de la mencionada revista.

K. Pushpa, desde la India, nos relata su experiencia con el coma insulínico en la década de 1980. Y brinda su personalísima interpretación de las desusadas vivencias que le tocó vivir.

Marvin Cohen inicia su relato en la época en que adhería avisos en las paredes universitarias de Yale, defendiéndose de los supuestos alegados ataques y difamaciones que, él estaba convencido, recibía en un video subrepticio y divulgado secretamente. Afortunadamente, él refiere que ahora hasta puede bromear sobre semejantes vivencias luego de pasados varios años de sufrimiento con su esquizofrenia y varios algún tiempo también de tratamiento.

Por cierto, la sección First Person Account no pretende ser un relato triunfalista o con obvia moraleja sobre la esquizofrenia, no es un mero y obvio ditirambo a las excelencias de los antipsicóticos y cómo aquellos pacientes cumplidores viven felices y comen perdices.

Pero es muy bueno que una revista como Schizophrenia Bulletin, con un Factor de Impacto (2009) de 7,467, -o sea, como decimos los peruanos, no es chancay de a medio- ubique en primerísimo lugar de su índice la voz de estos prójimos. Antes inclusive que los farragosos -pero importantes- hallazgos moleculares, que los enjundiosos - y necesarios- malabarismos estadísticos, que los sesudos -y heurísticos- hallazgos epistémicos.

Porque también necesitamos escuchar estas voces. Y no sólo las dialogantes, las que comentan los actos o que sonorizan el pensamiento.

Sino éstas que nos hablan directamente y en primerísima persona.




E. Schiele. Autorretrato. (1913)


ENLACES:

- Schizophrenia Bulletin, (suscripción gratuita, excepto para números del último año).

- La página personal de Kurt Snyder: SchizoWorld.

- El estigma: qué es y qué podemos hacer para afrontarlo, desde el notable blog 'Saltando Muros'


Otras entradas relacionadas en el blog:

- 'Mad Pride' o el orgullo de estar loco

- 'Saltando muros' - Un novedoso blog de salud mental

- Kay Redfield Jamison habla sobre su trastorno bipolar

lunes, 9 de agosto de 2010

La timidez y la vergüenza (¿y la ansiedad social?)







Las emociones básicas y más estudiadas son, todos lo sabemos, cuatro: la alegría, la tristeza, la cólera y el miedo. De hecho, éstas son las que más precisa y universalmente se muestran en la expresión facial -aunque este privilegio compartido es, además, por la sorpresa y el disgusto-.

Ya el mismo Darwin había notado que existían, sin embargo, una serie de otros sentimientos, prevalentes en la especie humana y que no son exactamente aquellos antes enumerados. Son emociones que podríamos conceptualizar como aquellas que emergen ante la conciencia de uno mismo y, más precisamente, ante la evaluación que hacemos de nosostros mismos. Estaríamos hablando, por ejemplo, de la vergüenza, de la culpa, del orgullo, del bochorno.

Aunque para Darwin estas emociones uniformemente desencadenaban el rubor facial, tal parece que ello es predominante en relación a la vergüenza y el bochorno o embarazo, y no así tal vez en caso de la culpa. Asimismo existen variaciones étnicas e individuales que matizan el aserto. Otra interesante diferencia de estas emociones con las cuatro básicas enumeradas al principio, es que sus desencadenantes son más individualizados e idiosincraticos, más específicos para cada persona. Adicionalmente,  estas emociones, más que expresarse con la sola gestualidad facial, involucran un más amplio repertorio del lenguaje corporal.

Claro está, si hablamos de emociones suscitadas ante la evaluación de uno mismo, se debe presumir la existencia de un conglomerado de normas, metas y presupuestos con los que efectuar la comparación. Este grupo de normas, aunque determinado por la cultura imperante y el entorno social, tiene un matiz personal insoslayable y trascendente (de otro modo, todos los participantes de una misma cultura o hasta de un mismo grupo familiar tendríamos exactamente el mismo conjunto de preceptos). Su incorporación y procesamiento empiezan ya a edad temprana pues primordios de las emociones del ser-consciente-de-sí-mismo pueden columbrarse en pequeñuelos de 2 a 3 años de edad (recuérdese la teoría psicoanalítica de la culpa y la vergüenza en relación al control de esfínteres y la sexualidad incipiente).

La autoevaluación respecto al cumplimiento de las normas y metas prefijadas lleva a una dicotomía: ¿las satisfacemos o no? A su vez, la menor o mayor proclividad para considerar alcanzado el logro o asumirlo como fracasado, tiene correlación con factores distintos en los que interactúan las predisposiciones individuales y el entorno facilitador o entorpecedor de aprendizajes. Esto tiene que ver también con la atribución posterior: si no satisfice mi meta, ¿atribuyo esto a mí mismo o a un factor externo que influyó sobre mí? Y si yo mismo me considero el responsable, ¿me centro en mi conducta específica considerada fallida o en la totalidad de mi persona como fracasada y deficiente?

Del hipotético cruce de estas variables encontramos como resultado emociones placenteras tal el orgullo y su extremo, la arrogancia; y por otro lado, se establecen la culpa y la vergüenza. Queremos considerar en este breve apunte fundamentalmente a la vergüenza.

La vergüenza es un estado displacentero, causante de gran incomodidad psíquica y que toma a la persona por asalto: paraliza su actividad mental, dificulta el habla, congela el movimiento. Se puede observar a la persona avergonzada como tratando de hundirse en sí misma, a guisa de querer esfumarse, desaparecer (¡trágame, tierra!). El bochorno o embarazo, estrechamente relacionado a la vergüenza, guarda diferencias básicamente cuantitativas con ella: no se evidencia como estrictamente displacentero, no paraliza ni aturde a quien lo experimenta e incluso la postura corporal no denuncia el intento de hundirse y desvanecerse -como la vergüenza- sino que existe una postura más bien ambivalente entre el interés y la retirada, una mirada de soslayo a los otros y una sonrisa nerviosa en los labios. Resulta muy llamativo que situaciones como el recibir cumplidos en público o notar que una persona del sexo opuesto nos mira con interés, pueden suscitar el bochorno. A diferencia de la vergüenza, usualmente pública pero no en la totalidad de las veces, el bochorno siempre lo es.

Mucho debate ha suscitado el constructo de la fobia social, llamada ahora trastorno de ansiedad social,  y la medicalización de la timidez como una enfermedad (léase, por ejemplo, a David Healy: Have Drug Companies Hyped Social Anxiety Disorder to Increase Sales?; o a S. Wessely: How shyness became social phobia.) Hasta aquí hemos considerado someramente a la vergüenza, al bochorno, pero ¿y la timidez?

Lamentablemente, como en lo hasta aquí enunciado, las definiciones sobre todo son negativas, más basadas en la carencia de- que en la existencia de-. Así, la timidez se concibe como la tendencia a la incomodidad en situaciones sociales, como una peculiar e inefable oscilación entre la evitación y el acercamiento, entre el temor y el interés. Ahora bien, aparentemente la timidez vendría a ser un factor idiosincrático, no relacionado con la autoevaluación, digámoslo así: simplemente lo opuesto a la sociabilidad.

Aún a riesgo de resultar maniquea y simplista la hipótesis, pongámoslo de esta manera: si la estructura sociocultural valora en demasía la sociabilidad y deplora y posterga la timidez, apreciaremos que desde edad temprana se hará señalamiento y escarnio del niño tímido (por aquí los llamamos "chunchos" y "chupados", claro está "cariñosamente"). En este proceso, la timidez, de no ser ni valorada ni valorativa, adoptará rápidamente estándares fijos y será evaluada posteriormente como demérito y prenda por demás vergonzosa. Cabría aquí el complejo discernimiento con la realidad de otras sociedades, algunas orientales, donde la timidez es valorada de un modo distinto.

Pero, y si hablamos de un espectro entre sociabilidad y timidez, estaríamos ante el esbozo de rasgos de personalidad, y aquí la consideración nosológica es mucho más amplia pues se describe una personalidad evitativa como máximo grado de severidad de la ansiedad social (en el primer caso hablamos de un tipo de personalidad; en el segundo, de un supuesto desorden psiquiátrico).

Inclusive el endofenotipo de Inhibición comportamental descrito por Kagan, consistente en conductas de retraimiento, búsqueda del regazo materno y supresión de conductas habituales en niños pequeños ante la presencia de personas o eventos desconocidos, aunque asociado a posterior existencia de fobia social, lo es sólo en un 30% de casos: el 70% restante de niños con inhibición comportamental no poseerá trastorno de ansiedad alguno.

En el año 1903, el eminente psicólogo galo Pierre Janet, describió la 'phobie des situations sociales', enfocando su concepto sobre todo en el temor exagerado e irracional ante el desempeño de deteminados actos bajo el escrutinio público, ante la tormentosa mirada ajena -fobia que, de hecho, posee muy buena respuesta a procedimientos psicoterápicos-. De allí al desarrollo trepidante del constructo de 'trastorno de ansiedad social generalizada' que existe hace no más de cinco lustros y que hasta ha sido descrito como insospechado y enorme 'problema de salud pública', sin duda que media bastante. Da la impresión que en ese tráfago podríamos haber extraviado alguna vez la brújula.




C. Hanlon. Shame (2009)



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Con saludos cordiales para Rodrigo Peña, futuro colega nuestro que nos distinguió acompañándonos en una rotación electiva,  y de cuyo fino obsequio: Handbook of emotions, hemos glosado algunos de estos apuntes.

domingo, 8 de agosto de 2010

Una frase para la garúa








Es que la garúa, de hecho, no se ve. Se siente. Y se representa, claro está. Ahora que en Lima acatamos el dictamen del invierno y atisbamos la garúa por doquier, abro más acá una ventana, el atardecer suscribo, tomo nota de su insospechado origen :


"...el molino del cielo... que cierne su harina de agua..."



(La frase es de Saramago, en La caverna.)







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- Estoy de 'vaca', me voy a Trujillo y un aviso radial

jueves, 5 de agosto de 2010

'Masters of the Mind', de Theodore Millon







1. Theodore Millon es autor del solicitadísimo y ya clásico libro 'Disorders of Personality: DSM-IV and Beyond', imprescindible en los primordios de las lecturas básicas de la formación psiquiátrica. ¿Qué residente de psiquiatría no ha acariciado su grueso lomo, hojeado sus frondosas páginas y subrayado con múltiples plumones fosforescentes sus renglones?

2. ¿Qué residente de psiquiatría no ha creído y cree que Millon es un reputadísimo y exitoso médico psiquiatra? Pues no, craso error, Millon es un reputadísimo psicólogo. De enorme nombradía en estudios de la personalidad (en inglés se ha acuñado el término Personology) y autor del no menos conocido 'Test de Millon', actualmente dirige un Instituto consagrado a estos asuntos.

3. Para ocupar sus momentos de ocio, Theodore  Millon decidió elaborar un compendio biográfico de las figuras ilustres que dedicaron su vida al estudio de la mente, sus normalidades y sus anomalías, a lo largo de la historia. E inclusive, para uniformizar la iconografía, él mismo ejecutó al carboncillo los retratos de sus biografiados. El resultado es un apreciable volumen por el que desfilan no sólo psiquiatras, sino también psicólogos, neurólogos, psicoanalistas, antropólogos, filósofos, etólogos, y todos aquellos científicos y humanistas -incluso a partir de las legendarias épocas helénicas- que desde su respectiva atalaya han pretendido vislumbrar la misteriosa naturaleza de la mente y sus desórdenes.

4. Y este valioso documento, recomendable desde todo punto de vista, puede descargarse -autografiado por el autor- desde aquí: (DepositFiles).



Theodore Millon, Ph.D., D.Sc.


miércoles, 4 de agosto de 2010

Fuga de cerebros




'Brain drain' o fuga de talentos es un fenómeno común en países latinoamericanos como el Perú -y de hecho, en muchos otros lugares en vías de desarrollo-. Caso más saltante aún en el campo médico, donde gran número de jóvenes médicos emigran cada año  en busca de un futuro mejor, en una decisión en la que usualmente colisionan las aspiraciones individuales con las responsabilidades colectivas.

Por cierto, como todo en la vida, pueden hallarse ventajas y desventajas a este fenómeno tan extendido: existe interesante bibliografía al respecto. En lo personal, puedo dar fe de ciertas ventajas pues, pese a no haber emigrado ni tenerlo planeado, recuerdo que la escuela de medicina -pública y de provincia- donde cursé estudios, solía vanagloriarse de que promociones enteras de sus mejores épocas habían emigrado a los Estados Unidos donde triunfaban y daban lauros al país: nosotros luego recibíamos los lauros en forma de libros de poco uso para la biblioteca y algunas computadoras que también eran muy necesitadas. Dicho sea esto sin ninguna ironía.

Se calcula que más o menos tres millones de peruanos han emigrado fuera del país y hasta se postula asignarles representación en el congreso nacional. ¿No podríamos empezar -la novelería nos desasosiega siempre- por escoger un emblema heráldico de esos que ahora llamamos logotipo para representar a nuestros innumerables cerebros drenados al exterior? Aquí una humilde propuesta que vimos en Boing Boing. Ah, por supuesto, la materia prima es nacional:




(Foto: aKNITomy)



ENLACES:

- Salinas J, Uchima-Koechlin H. Migración médica: ¿necesariamente mala? [carta] Rev Peru Med Exp Salud Publica. 2008; 25(4): 446-447. (PDF)

- Mayta-Tristán P, Dulanto-Pizzorni A. Emigración médica: lo público frente a lo individual. [carta] Rev Peru Med Exp Salud Publica. 2008; 25(4): 447-448. (PDF)






martes, 3 de agosto de 2010

Esquizofrenia no, hebefrenia sí






Karl Kahlbaum (1828-1899), soslayado descriptor de la hebefrenia.



Reciente entrada ('The mystical path of scientific understanding') en el óptimo blog Neuroskeptic nos detalla, con derroche de hilaridad y perspicacia, los niveles de comprensión de un texto científico por parte de sus eventuales lectores. Descriptivamente las interjecciones suscitadas, a partir del nivel más bisoño al más sofisticado de comprensión, evolucionan desde el incipiente '¿ahh?', progresan al ya mejorcito: '¡Oh!', ascienden decididamente al 'Hmmm...' y finalmente coronan con el asertivo '¡Ajá!' la cúspide del caletre y cacumen ante las novedades de la avasalladora bibliografía científica.

Nos resistimos, por modesto decoro, a comentar las interjecciones nuestras ante el reciente e inusualmente dilatado editorial aparecido en Acta Psychiatrica Scandinavica. Sus autores: Michael Alan Taylor, Edward Shorter, Nutan Atre Vaidya y Max Fink prodigan en el texto una revisión crítica de la formación del concepto de esquizofrenia y de cómo, al haberse subsumido la hebefrenia en el grupo de las esquizofrenias a iniciativa de Kraepelin, se desperdició una concepción nosográfica más consistente que la tan llevada y traída 'dementia praecox'. A partir de las seminales nociones de Kahlbaum, los autores trazan un claro panorama del modo en que, a lo largo de la breve historia transcurrida, los extravíos y malandanzas psicopatológicas y nosológicas se han perpetuado hasta los actuales manuales diagnósticos, pese a los diversos y saludables propósitos de enmienda y contricción.

Desde luego, el análisis va más allá del escueto apunte histórico y no se limita tampoco al veleidoso plano de la terminología -120 referencias bibliográficas que van desde 1862 hasta el año corriente dan plena fe de ello-. Además del prestigio de las plumas involucradas, es resaltante la contundencia de los asertos y el propósito saludablemente polémico que se grafica plenamente en las frases que rematan el editorial reseñado: "Resurrecting hebephrenia as a subtype of schizophrenia will not suffice. Hebephrenia is not a subtype of schizophrenia. It is schizophrenia. Its characteristics are well defined and warrant its replacing the construct of schizophrenia."

(Acogeremos gratamente las respectivas interjecciones de nuestros amabilísimos lectores en la sección comentarios.)





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Primer y último centenario de la esquizofrenia





domingo, 1 de agosto de 2010

La firma de Honorio Delgado




Se habrá notado que Don Honorio Delgado, en su calidad de Maestro de la Psiquiatría Peruana y Latinoamericana, es indiscutiblemente nuestro fetiche oficial y tótem mayor. Contribuyendo a la divulgación, no de sus múltiples aportes o con el análisis sustancioso de sus textos, sino solamente con la anécdota baladí y la curiosidad trivial, he aquí, novedad mundial para la blogósfera y el ciberespacio, la firma de Don Honorio Delgado:






Hemos encontrado la rúbrica en la breve presentación que el Maestro hiciera en 1969 del opúsculo "La Escuela Médica Peruana (1811-1972)" de autoría de Jorge Arias-Schreiber Pezet (Editorial Universitaria, Lima, 1972, 130 pp.). Presiónese el botón derecho del ratón sobre la imagen  para apreciarla en tamaño grande:





Por supuesto, fieles a la línea que nos hemos trazado en este blog, anunciamos pronto e improvisado análisis grafológico de la firma delgadeana, con  afirmaciones disparatadas e inermes ante el menor análisis y conclusiones traídas de los cabellos y a granel.




Foto de Honorio Delgado incluída en "La Escuela Médica Peruana".



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